Palabras de Doña Melba Segura de Grullón en Inauguración puente Río Las Cuevas, Padre Las Casas

“Hoy, la realidad de este puente hace de todas esas historias cosas del pasado. Se abre un nuevo horizonte de progreso y esperanzas, cambiando la vida de más de 60 comunidades para siempre.”

Muy buenos días.

Estas obras que se inauguran hoy, el puente y su carretera, merecen ser apreciados como una verdadera obra de justicia social, para más de 60 comunidades que viven en las cuencas de los ríos Las Cuevas, Grande del Medio y Yaque del Sur.

Para entender la importancia de estas obras, hay que mirar más allá del puente.

Es necesario conocer lo que era la vida de esas 60 comunidades antes de la construcción de esta obra, vivir y entender lo que son las aguas del río Las Cuevas, que pueden llenar de vida durante su curso, pero también de muerte y destrucción en un abrir y cerrar de ojos.

¿Cómo borrar de la memoria las historias de comunidades como el Derrumbao, que se despertaban con el ruido que venía anunciando la crecida como un trueno, y las familias huyendo aterrorizadas de sus casas en la oscuridad de la noche a punto de ser arrastradas por el río con todas sus pertenencias y sus cultivos, pero al menos salvando la vida.

Y luego, con la crecida, todos aislados e incomunicados por las aguas, viendo pasar los días y se acababan la comida y las medicinas, sumiéndose en la desesperación y la impotencia.

Recuerdo cómo se tendía una soga a ambos lados del rio que era sostenida por grupos de hombres y los más valientes cruzaban de una orilla a la otra llevando alimentos y medicina, siempre con el costo de que alguien perdía la vida arrastrado por el rio.

Así pasó con Bernardito Taveras que intentó cruzar el rio crecido para buscar un hermano que estaba en un pleito en Arroyo Corozo. Lamentablemente fue arrastrado por la fuerte corriente y jamás se supo nada de él.

Cuando las tormentas Olga y Noel en la comunidad del Derrumbao se fueron las casas y las fincas de arroz y limones. Los daños fueron tan severos, que Sur Futuro encabezó un Comité que gestionó fondos junto a Juan Luis Guerra y trasladamos la comunidad completa a casas nuevas en los Naranjos.

Un mes después de la tormenta Noel, Margarita Mata quiso cruzar a uno de sus hijos para la escuela de los Naranjos y el rio la arrastró y le quitó el niño de los brazos, el cual ágilmente pudo salir, pero ella no pudo, y fue arrastrada unos metros abajo.

Afortunadamente su hermano Danilo Mata que también cruzaba a sus hijos, se lanzó a sacarla y pudieron salir los dos hermanos con vida.

Luego de esta acción, los demás padres y estudiantes se amarraban y formaban grandes filas para protegerse uno a otro mientras cruzaban. Esto se llama verdadero deseo de aprender.

Ahora bien, uno no puede dejar de preguntarse:

¿Cuántas vidas valiosas se perdieron entre la gente desesperada por cruzar las aguas turbulentas sin un puente?

Conocemos el caso de Agustín Ramírez, padre de Lugino y abuelo de Raymundo Ramírez, funcionario del INDRHI. Agustín, un hombre de trabajo que sale de su finca y es sorprendido por la crecida que lo arrastró fatalmente con todo y su montura más de veinte kilómetros hasta Orégano Grande donde fue encontrado por Gerinerdo Feliz.

Son muchas las historias de tristeza y dolor, como la de Marisela, una de las tantas mujeres que murió con un niño atravesado por no poder llegar a un hospital para una cesárea a causa de  una crecida.

O los niños perdiendo semanas de clases porque los profesores no podían subir a la escuela ante la barrera inclemente de las aguas.

¿Cuántos enfermos no perdieron su vida, por falta de ese medicamento que no pudo llegar?

¿Se imaginan lo que pasaron los enfermos que tenían que dializarse dos veces por semana en la capital?

En años más recientes, se pasaban los alimentos con palas mecánicas y los helicópteros sacaban a las embarazadas, a los enfermos y llevaban algo de comida, medicina y agua para beber, pero aún así continuaban las historias de saberse todos atrapados por el poderoso río.

Durante las últimas décadas, no faltó un día que cada habitante de esta zona no pidiera y reclamara este puente en cada oportunidad que se tenía.

Y no había respuestas, y si la había se decía que “era demasiado costoso para tan pocos vehículos”, y que “era demasiado costoso para tan poca gente”, y para decirlo más claro, que era demasiado costoso para tan pocos votos.

Y en esos días quedaba en nuestra cabeza la siguiente pregunta:

¿Es que nuestras comunidades están condenadas a ser víctimas de la pobreza por siempre, solo por vivir a 5 horas de la capital en una montaña de gente sencilla y trabajadora criando a sus familias?

Y así pasaron años y más años, entre crecidas y tragedias, y más años y más crecidas y más tragedias.

Hasta un día, exactamente el 5 de marzo de 2013, cuando se estaba lanzando el Plan Maestro para el Manejo de las Cuencas de Sabana Yegua, llegó la primera visita que hizo el señor Presidente al Sur.

Esa mañana soleada de primavera, se hablaron muchas cosas en los salones de Sur Futuro en Padre las Casas, pero hubo una que fue el gran clamor: “¡Señor Presidente, por favor el puente de la carretera Padre las Casas – Guayabal, apiádese de nosotros!”, le gritó a viva voz todo el que estaba ahí.

Y en estos momentos, al recordar la respuesta del Presidente y ver esta obra, me lleno de emoción y se me eriza la piel.

Él nos dijo a todos: “Sólo una persona que haya vivido aquí y padecido lo mismo que ustedes, puede entender qué tan necesario es ese puente. Por eso, aunque representa un gran sacrificio para el Estado por su alto costo, yo les prometo que les haré ese puente, porque sólo yo, que soy parte de ustedes y los entiendo se los puedo hacer. Si no soy yo, nadie se lo hará, confíen en mí.

Y así fue.

Hoy, la realidad de este puente hace de todas esas historias cosas del pasado. Se abre un nuevo horizonte de progreso y esperanzas, cambiando la vida de más de 60 comunidades para siempre.

Se acabó el aislamiento que se vivía todos los años en la época de lluvia, y la gente preguntando “¿pasamos hoy Catarey? Y Catarey respondiendo “no señor, hoy el rio no se pasa, vamos a ver mañana….”

Para los que no conocen a Catarey, él tiene un servicio de pasar el rio con una recua de animales. Ahora, tenemos que apoyar a Catarey porque se ha quedado sin ocupación….

Se acabó el paso arriesgado de las personas agarradas de una soga y en palas mecánicas como si fueran ganado.

Con este puente y las nuevas carreteras, aunque no se han movido las comunidades de su lugar, sí podemos decir que estamos más cerca los unos de los otros.

Hoy, la gente dice a cualquier hora “déjame llegar a La Siembra a visitar a fulanito”, algo que suena normal en cualquier otro lugar de nuestro país, excepto en estas 60 comunidades.

Ahora, la gente va al banco en Padre las Casas, un banco que siempre estaba flojo de clientes, y ahora siempre está lleno y creo que van a tener que ampliarlo.

A los que no quieren entender el porqué de esta obra de justicia social, finalmente les digo: por este puente no transitan solamente motores y camionetas, por aquí transita el futuro de una vida nueva y mejor.

A este puente le podrán poner un nombre hoy, pero éste siempre será el puente Danilo Medina.

Muchas gracias, señor Presidente.

Padre las Casas, 22 de febrero de 2018

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